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Despacho Internacional OSG

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Prólogo

Alcohólicos Anónimos comenzó a expandirse hacia otros países en los años 40, no como el resultado de una decisión de ejecutivos sin rostro en una oficina general, sino gracias a un alcohólico preocupado e inquieto, sobrio en A.A., tendiendo su mano en ayuda de los alcohólicos del mundo que aún están sufriendo. En esa década, el mensaje era llevado por los miembros de A.A. en los servicios militares durante la Segunda Guerra Mundial, y después por hombres de mar o »internacionalistas«, como se los dio en llamar, y por miembros empleados de ultramar —los primitivos »solitarios«—.

Fue llevado por los medios, especialmente por un artículo sobre A.A. que apareció en 1946 en el Reader´s Digest. Cuando fue impreso en ediciones extranjeras del Digest, provocó llamadas de ayuda a la Oficina de Servicios Generales en Nueva York desde lugares tan lejanos como Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Esta expansión de A.A. en el mundo fue muy excitante para el personal de las Oficinas Generales y una profunda gratificación para el cofundador Bill W. En mayo de 1950, Bill y Lois fueron a Europa con el expreso propósito de visitar A.A. en Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia, Inglaterra e Irlanda. Por el año 1955, Bill pudo declarar en la Convención de San Luis que » A.A. había establecido cabezas de playa en setenta territorios extranjeros«. En los años subsiguientes, esas »cabezas de playa« se transformaron en grupos; los grupos establecieron sus propias oficinas de servicio, sus propias operaciones para la publicación de la literatura de A.A. y eligieron sus propias juntas de servicios.

La Constitución de la Conferencia de Servicio General, redactada a fines de 1940 por Bill W. y Bernard Smith —custodio clase A, Presidente de la Junta de Servicios Generales—, y adoptada en 1955, proponía que la Conferencia de Estados Unidos y Canadá debería eventualmente tener »secciones« en países extranjeros. No obstante, cada país fue desarrollando su propia estructura autónoma de servicio. La mayoría, en mayor o menor grado, se remitió al modelo de EE.UU. y Canadá, pero todas ellas independientes.

Fue contra esta influencia que a mediado de 1960 Bill W. comenzó a pensar en una reunión mundial de servicios. A partir de sus observaciones personales durante su viaje a Europa en 1950, y de la subsiguiente correspondencia con los pioneros de A.A. en muchas otras tierras, Bill se dio cuenta de cómo las endebles estructuras de servicios estaban cediendo. Comprendió la necesidad que ellos tenían de contar con literatura de A.A. en su propio idioma; se dio cuenta de los obstáculos para su desarrollo, por la ignorancia de los profesionales en sus países; de los argumentos y controversias que surgieron dentro de sus filas y sus temores a todo tipo de calamidades. En este sentido, él vio fuertes paralelos —como escribió al Dr. Bob— »con nuestros propios inicios en Akron, Cleveland y Nueva York«. En octubre de 1967 estaba preparado para hacer la siguiente sugerencia a la Junta de Servicios Generales:

»Se sugiere que la O.S.G. realice una encuesta dirigida a todas las áreas del mundo de mayor población de A.A., preguntando si les gustaría, sobre bases tentativas y sólo con propósitos de exploración, asistir a una reunión de servicios mundiales, a realizarse en Nueva York en 1969.

»Quizá se necesitarían dos delegados de cada país o región participante. Cada país sería invitado a contribuir en una reunión de tesorería y, además, a pagar una parte —quizá los primeros $200.00 USD— de los gastos de cada delegado.

»Estos delegados —incluyendo dos delegados de nuestra propia Conferencia (EE.UU. y Canadá)— se sentarían con miembros de nuestra Junta de Custodios, además del personal y directores de nuestros servicios que sean necesarios.

»La reunión así formada mostraría en principio la evolución de nuestros servicios aquí y la parte que ellos han jugado en el desarrollo de Norteamérica. Retrospectivamente, esta evolución podrá verse como algo que fue absolutamente necesario para el funcionamiento de A.A. como un todo, particularmente en este país y en Canadá. La necesidad de conseguir un compromiso similar en otras partes será presentada como fundamental y esencial. En resumen, presentaremos esta visión de los servicios generales en ultramar como indispensable para el futuro funcionamiento mundial.

»Tomando en consideración las etapas de desarrollo en las cuales se encuentran las escasas estructuras de servicio existentes en el exterior podemos ofrecer, tentativamente, futuros pasos que cada uno deberá seguir como objetivos mundiales de larga duración.

»Usando estas sugerencias como base de nuestra discusión, deberemos entonces prever las dificultades que se puedan evitar en aquellos países que están luchando para consolidar un organismo de servicios generales. Incluso en esta primera reunión, podríamos llegar a un acuerdo sobre el orden de los mencionados pasos, que se podría comunicar a otras regiones sin representación en la reunión.

»En la próxima reunión de los custodios, quisiéramos que nos autoricen para que preguntemos a unos 15 países si querrían enviar delegados. Es decir, investigaríamos si tienen interés en una reunión de este tipo.

»Si, al celebrarse la reunión de los custodios en enero, se ha mostrado suficiente interés, prepararemos una comunicación más específica sobra esta cuestión —que se presentaría en la Conferencia de Servicios Generales de 1968 para sondear opiniones—. Si la Conferencia está a favor del proyecto, pediremos que se apruebe la asignación de los fondos necesarios.«

La Junta autorizó el proyecto y, el 15 de noviembre de 1967, se envió la carta siguiente a representantes en el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Bélgica, Alemania, Finlandia, América Central (Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Nicaragua), Sudamérica, México, Noruega, Sudáfrica y Holanda:

»Queridos amigos:

»Les dirigimos esta carta a ustedes en la seguridad de que los miembros de su junta serán informados de su contenido. Gracias anticipadas por su ayuda en este asunto de suma importancia para A.A.

»En este memorándum, propongo que A.A. dé los primeros pasos hacia la formación de una conferencia de servicio mundial. Es posible que, en el futuro, la cantidad de miembros de A.A. en el extranjero exceda a la de los EE.UU. y Canadá.

»En el ›Manual del Tercer Legado‹ (ahora ›Manual de Servicios de A.A.‹) ya se enuncia el principio de que la Oficina de Servicios Generales de Norteamérica (en Nueva York) se debería convertir un día en el centro de servicio más antiguo de entre las varias oficinas nacionales y de zona establecidas por todo el mundo. Esta insinuación ya nos ha sido de gran valor para fomentar los esfuerzos de A.A. en el extranjero, porque ha desvanecido la idea de que los servicios generales en Nueva York dominarían el mundo de A.A.

»No cabe duda de que se acerca la época en que será cada vez más necesario establecer estructuras de servicio en muchas partes del mundo —oficinas y juntas parecidas a las que ya existen en algunos países y que se van desarrollando en otros—.

»Hay muchos problemas de crecimiento y relaciones que exigen un intercambio de experiencias a nivel internacional. Los problemas de relaciones públicas, anonimato, automantenimiento, así como relaciones con la medicina y la religión, se sienten gravemente en los países en donde existe A.A. Además, el intercambio de experiencias y prácticas puede resolver de una manera óptima el problema de publicar y distribuir la literatura de A.A.

»Para empezar, proponemos que en el otoño de 1969, durante tres días se celebre una Reunión de Servicio Mundial —no una conferencia, ya que no representaría al mundo de A.A. en su totalidad—.

»Consideramos la posibilidad de efectuar esta reunión en Nueva York, para que los delegados puedan beneficiarse de la experiencia de los miembros del personal y tener la oportunidad de ver el manejo de una oficina con 30 años de existencia. A la reunión asistirán delegados de países en donde la población de A.A. ya es bastante grande y los problemas de crecimiento ya se han presentado. Es probable que menos de 15 países y/o zonas tomen parte en la Primera Reunión de Servicio Mundial.

»Dos delegados podrían asistir por cada país o zona. Uno debe ser el director principal de servicios de A.A.; el otro puede ser, por ejemplo, el coordinador de la junta o comité de servicios, y puede ser miembro de A.A. o una persona no alcohólica.

»Ambos delegados deben tener un conocimiento básico del inglés. Será necesario conducir la reunión en inglés, ya que no se pueden costear los gastos de traducción simultánea. No obstante, tendríamos intérpretes durante las entrevistas.

»La Primera Reunión de Servicio Mundial sería financiada por las contribuciones voluntarias de los países participantes (de fuentes de A.A. solamente), y cada país contribuiría a una tesorería mundial de acuerdo con su condición económica.

»¿Les sería posible tomar este programa en consideración lo más pronto posible y contestar a las siguientes preguntas?

»1. ¿Les parece este programa una buena idea?

»2. ¿Pueden ›elegir‹ a dos delegados que realmente representen a los grupos en su país o zona?

»3. ¿Con cuánto dinero puede su país contribuir a la tesorería de la reunión mundial?

»4. Además de lo anterior, solicitaríamos a cada país contribuir con los primeros $200.00 dólares de gastos ocasionados por cada delegado. ¿Consideraría práctica esta medida su grupo?

»Si es posible, les agradeceríamos responder antes del 15 de diciembre. Cuando tengamos sus respuestas —y si nuestra idea es aprobada por la gran mayoría— presentaremos el programa a la Conferencia Norteamericana, pidiendo que se apruebe la asistencia de dos delegados y una contribución para cubrir los gastos de la reunión.

»Siento que comienza un crecimiento maravilloso de A.A. en el mundo entero, incluso al pensar en unos veinte o más de nosotros reunidos, cara a cara, hablando de la gran visión de las oficinas de servicios generales establecidas en todas partes del mundo.«

Les saluda atentamente,

Bill W.

(Cofundador de A.A.)

Las ideas que Bill presentó fueron aprobadas con gran entusiasmo por los países interesados, la Junta de Custodios en Nueva York, y los delegados de la Conferencia de Servicios Generales de 1968 (de EE.UU. y Canadá).

Bill leyó el siguiente comunicado a la Junta de Servicios Generales en su reunión de enero de 1968:

»En nombre de la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana, los custodios de la Junta de Servicios Generales de A.A., y los miembros del personal de la Oficina de Servicios Generales de Nueva York, quisiéramos presentar la que es, a mi parecer, nuestra posición sobre la cuestión del establecimiento de más servicios generales en países extranjeros y sugerir los pasos que se pueden dar para consolidar el trabajo de servicio general que ya se realiza en el extranjero, para aumentar la cantidad de centros de este tipo en países extranjeros, y para darles un plan metódico de desarrollo que se pueda adaptar a las varias necesidades de los muchos países que se vean implicados, de una u otra forma, en estas actividades.

»Primero, quisiera señalar la distinción entre los servicios locales y los servicios generales o mundiales. Aunque A.A. es una sociedad que no tiene ni una estructura inflexible ni un reglamento rígido, nos damos cuenta de que los servicios de A.A., organizados y propiamente administrados, son esenciales para asegurar que funcionen bien los grupos, las áreas locales y A.A. en su totalidad. Es la única manera en que podemos llevar nuestro mensaje al alcohólico que aún sufre. Por lo tanto, nuestros grupos comúnmente nombran comités, cuyos miembros sirven por rotación, y en los centros metropolitanos más grandes, elegimos comités locales o centrales, que se encargan de responder, en sus oficinas o por medio de servicios de contestación telefónica, a los que piden ayuda, apadrinándolos, aconsejándoles sobre la hospitalización, etc. Estos trabajos los hacemos con el objeto de responder únicamente a las necesidades locales y a los problemas de área. La mayoría de los miembros de A.A. están familiarizados con estas actividades, y se dan cuenta perfectamente de que son necesarias; muchos miembros siguen creyendo que A.A., para funcionar eficazmente, no necesita más que de los servicios de grupo y de intergrupo. Pero no es verdad.

»Ya en 1938 se reconoció que A.A. tendría que establecer una entidad directora a nivel internacional, y que dicha entidad tendría que crear aquellos servicios fundamentales que no se debían suministrar en la localidad de una manera casual. Si no hubiéramos hecho esto, la Comunidad de A.A. se habría hundido, sin duda, en un cisma, si no en la anarquía. Obstaculizado así, nuestro mensaje nunca habría podido llevarse a ninguna parte. La mayoría de nuestros miembros actuales bebería todavía, o estarían muertos.

»El primer paso fue crear una junta administradora que se llama, hoy en día, la Junta de Servicios Generales de A.A. Trabajando conjuntamente conmigo y con el Dr. Bob, esta entidad comenzó a suministrar los servicios vivificantes, beneficiosos para A.A. en su totalidad, y para aquellos innumerables alcohólicos que aún sufrían y que no sabían nada de nosotros.

»Nuestro próximo paso fue empezar a preparar una literatura uniforme. Con este fin, logramos publicar, en 1939, el libro Alcohólicos Anónimos. Este volumen y los demás libros y muchos folletos que se han escrito desde entonces pusieron a A.A. a disposición de la gente en todas las partes del mundo. Por consiguiente, no se podía desvirtuar el mensaje de A.A. Emprendimos así nuestro primer intento para asegurar la unidad de A.A. y la eficacia de sus operaciones.

»En 1940 abrimos una oficina pequeña en Nueva York. Originalmente sólo dos personas —una secretaria y yo— servimos como oficinistas. Muy pronto nos llegaron peticiones de información, a las cuales empezamos a responder. Escribimos a cada persona que nos envió una carta y, cuando fue posible, dirigimos a los que buscaban ayuda a los pocos grupos que en aquel tiempo existían. Incluso en aquellos primeros días, se comenzó a dar publicidad a nivel nacional. No podíamos dejar esta comunicación de valor inestimable en manos de cualquier alcohólico que quisiera agarrar un micrófono o publicar su nombre en la prensa precipitadamente. En 1941, con mucho cuidado arreglamos que se publicara el famoso artículo del Saturday Evening Post; como respuesta a esta publicación, nuestra oficina fue inundada con 6,000 súplicas desesperadas de ayuda. Algunas nos llegaron de países extranjeros. Así fue el comienzo de nuestro servicio de información pública; desde entonces sus experiencias valiosas han sido transmitidas a las cinco partes del mundo.

»En aquella época, nuevos grupos de A.A. brotaban por centenares. La mayoría de ellos pronto se encontraron con graves problemas —principalmente los problemas de miembros de A.A. que intentaban vivir y trabajar juntos en armonía—. Manteníamos una correspondencia consultiva con una creciente cantidad de grupos. A muchos de aquellos grupos les comunicamos las experiencias venturosas de grupos más antiguos. Así evitamos un desastre. Hoy en día, los grupos en todas partes del mundo pueden aprovecharse de esta actividad importante, que ahora se llama ›relaciones de grupos‹.

»En 1945, las lecciones de esta abundancia de experiencia de grupos fueron recopiladas en las ›Doce Tradiciones‹ de A.A. —las guías de suma importancia en que se fundamenta nuestra unidad extraordinaria—. Nuestros custodios se hicieron vigilantes de las mismas Tradiciones. La sede central en Nueva York instó a todos los miembros a que las aceptaran y adoptaran, explicando los peligros que representaba una desviación de ellas.

»Muchos otros servicios fueron creados para responder a necesidades específicas, por ejemplo: guías para los trabajos en hospitales psiquiátricos, cárceles y miembros solitarios. En 1944, nuestra revista de carácter nacional e internacional, ›The Grapevine‹, de A.A. empezó a publicarse.

»Los ejemplos anteriormente mencionados —y se pueden citar otros muchos— hacen destacar la necesidad de prestar servicios generales globales. Sin duda, se puede atribuir el crecimiento de A.A. y su armonía, en gran parte, a la administración de estos servicios esenciales, durante 30 años, por medio de nuestra oficina de Nueva York.

»Hasta 1951, la supervisión del servicio mundial en Nueva York, era la responsabilidad de nuestra junta de custodios, del personal de la oficina central y mía; nombrados por nosotros mismos, nos encargábamos de esta actividades.

»Aunque los grupos en los EE.UU. y el Canadá habían costeado los gastos de nuestra operación, no tenían ni voz ni voto en la dirección de nuestros asuntos en el exterior. Al efectuarse la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana en 1951, la situación cambió. En este momento histórico, los custodios y yo nos hicimos responsables ante un cuerpo de delegados elegidos por los estados y provincias. Nuestros servicios generales fueron vinculados firmemente a A.A.

»También se inició otro cambio importante. El Dr. Bob había fallecido. Yo era el único cofundador sobreviviente. La pregunta se planteó: ›¿Quién asumiría mis responsabilidades?‹ Había desempeñado dos funciones. Junto con el Dr. Bob, había servido como símbolo del aspecto espiritual de A.A. Por supuesto, no se podría delegar esta función a ningún individuo o junta. En gran parte, ya se había transmitido a una multitud de miembros de A.A., quienes, por el ejemplo personal que daban de desarrollo y devoción, se habían convertido en modelos inspiradores de un liderato constructivo y espiritual.

»Fue evidente que ningún individuo nos podría reemplazar —es decir, en el sentido espiritual, al Dr. Bob y a mí—. Por lo tanto, el problema de ›sucesión espiritual‹ ya se había resuelto —la Comunidad de A.A. instintivamente había seguido el camino justo—.

»Sin embargo, en cuanto a las responsabilidades que tenía como director de servicio mundial, todavía tenía que abordar los problemas. Finalmente, me di cuenta de que yo tenía que transmitir deliberadamente esta función —no a una persona, sino a muchas personas. Tenía que delegar el cargo de director de servicio mundial a los custodios de nuestra Junta de Servicios Generales. Ellos tendrían que convertirse en los custodios mundiales del servicio de A.A. en la Oficina de Servicios Generales; tendrían que estar al frente de esta organización mundial. No había otro recurso.

»En la oficina no podía seguir sirviendo como el ›Sr. Literatura‹, el ›Sr. Información Pública‹, etc. Tendría que despedirme de mi trabajo como gerente de las oficinas centrales de A.A. Desde 1950, me he limitado al cumplimiento de algunos trabajitos en la oficina. Todas mis responsabilidades como director de servicios han sido transmitidas; el servicio mundial ahora vuela con sus propias alas. Afortunadamente, no me había quedado más tiempo del conveniente.

»Sin embargo, todavía es necesario que se desarrolle otro aspecto de nuestra estructura de servicio mundial. Tenemos que establecer otros centros de servicio mundial; además de los que han empezado a formarse en los últimos años.

»Hace mucho tiempo, nos dimos cuenta de que la oficina de Nueva York no podría prestar para siempre todos los servicios generales a todos los países de A.A. El por qué es fácil de entender: nuestra estructura centralizada se perjudicaría.

1. La centralización, si no se refrenara, tendría como resultado la creación de una ›capital‹ mundial de A.A. en Nueva York. Una centralización así, sin límite, no sería prudente, desde un punto de vista psicológico.

2. Excluiría la posibilidad de crear una dirección eficaz en el extranjero.

3. Otros países serían privados de la responsabilidad saludable de manejar sus propios servicios generales.

4. Desde un punto de vista administrativo, más centralización en Nueva York sería una inconveniencia. Por ejemplo, ¿cómo podría la oficina de Nueva York manejar y dirigir las relaciones públicas en Europa o Australia? Podemos seguir dándoles consejo si lo piden, pero nunca podríamos prestar servicios en países extranjeros, como hacemos en la región norteamericana.

5. Llegaría a ser difícil o imposible financiar una operación centralizada en Nueva York. Incluso ahora, aproximadamente el 15% de nuestro presupuesto para los servicios está destinado a las actividades de grupos en el extranjero. Solamente una pequeña parte de estos gastos se pagan con las contribuciones recibidas de países extranjeros; los grupos en los EE.UU. y el Canadá cubren la mayor parte.

»Es posible que algún día la población de A.A. en el extranjero exceda a la de Norteamérica. ¿Y entonces qué? ¿Estarían de acuerdo los grupos extranjeros —que no tienen ninguna representación en la Conferencia Norteamericana— en financiar las actividades de la O.S.G. en Nueva York en gran escala, sin poder decir nada respecto a la disposición de sus contribuciones?

»Afortunadamente, nos hemos dado cuenta de estos posibles problemas. Nuestro Manual del Tercer Legado de servicio y los Estatutos que contiene, aclaran que los EE.UU. y el Canadá —›la sección norteamericana‹— constituyen solamente una parte de la estructura eventual de servicio mundial. Esto quiere decir que, a tiempo, y de acuerdo con consideraciones de geografía, lenguaje y necesidades actuales, otros centros pueden ser creados para servicios en general.

»En esta coyuntura, se pueden hacer dos preguntas: 1) ¿Quisiera Nueva York excluirse totalmente de los servicios en el exterior? 2) ¿Debe cada país en el mundo entero mantener una oficina de servicios generales, con muchos gastos, con el solo propósito de copiar la oficina norteamericana?

»A la primera pregunta, respondemos: ›no‹. Solamente quisiéramos transferir, poco a poco, aquella parte de neustra responsabilidad en el servicio extranjero que sea posible. La Oficina de Servicios Generales en Nueva York seguiría compartiendo su experiencia con los centros nuevos; pero al mismo tiempo transferiríamos, lo más que pudiéramos, nuestros poderes administrativos a los nuevos centros de servicio en el extranjero.

»A la segunda pregunta, también respondemos: ›no‹. No creemos que los países que tienen una población pequeña de miembros de A.A. deban administrar por sí mismos todos los servicios de A.A. Por ejemplo, algunos países podrían trabajar juntos para establecer una oficina común de servicios generales. Puede que muchos países nunca necesiten más que un comité de servicios generales. Como de costumbre, los miembros de dicho comité servirían por rotación; serían nombrados por representantes de los grupos en las convenciones nacionales anuales. Sin duda, lo mejor sería elegir este comité según el ›método del Tercer Legado‹. Se podría autorizar a este comité encargarse de los asuntos de interés general y actuar de enlace con los demás centros de servicios generales.

»Esta modesta misión establecería en cada país interesado una organización rotativa nacional, e inclusive los miembros estarían mejor informados sobre los servicios de A.A. Así podrían prepararse para asumir las responsabilidades más grandes, de presentarse éstas más adelante. Un comienzo igual que éste se podría iniciar inmediatamente en muchos otros países de población pequeña, lo cual no costaría mucho. De esta manera, la evolución de un servicio ordenado sería creada.

»Naturalmente, en Nueva York estamos completamente dispuestos a animar y ayudar a los centros de servicios generales y de literatura ya existentes o que se planean en un futuro próximo —como lo hemos hecho desde hace algunos años—.«

»Aquí en Nueva York opinamos que una conferencia, compuesta de delegados extranjeros, elegidos por primera vez en aquellos países que tienen una población grande de A.A., debe convocarse para reunirse aquí con nosotros en el otoño de 1969. El propósito de la conferencia sería considerar, en todo aspecto, la evolución futura del servicio mundial. Como ensayo, hemos conducido una encuesta, con el fin de determinar la conveniencia de un proyecto exploratorio de este tipo; la idea ha sido acogida con mucho entusiasmo por los países en el extranjero.

»Antes de convocar esta conferencia, tenemos que obtener la aprobación oficial de nuestra Junta de Servicios Generales en su reunión de enero de 1968, y la de la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana, en abril de 1968. Tengo la esperanza de que nos autoricen a efectuar esta asamblea y de que se asignen fondos adecuados para cubrir el costo de nuestra contribución en los gastos.«

La propuesta fue aprobada entusiasticamente por los custodios y por los delegados a la Conferencia de EE.UU. y Canadá de 1968.

Estructura, composición y procedimiento de la Reunión de Servicio Mundial

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Dónde y cuándo

Se eligió un comité de sitio en la Segunda Reunión de Servicio Mundial y, desde aquel tiempo, dicho comité ha recomendado que se celebre una reunión cada cuatro años en Nueva York; cuando se efectúa en otra ciudad, se presentan tres posibilidades a los delegados para su consideración.

El Comité de Planificación de la Reunión de Servicio Mundial, en la Oficina de Servicios Generales en Nueva York es responsable de preparar la agenda de la Reunión de Servicio Mundial. Cuando se celebra una reunion en un país fuera de los EE.UU., el comité de la O.S.G. debe cooperar con el comité del país organizador y atenerse a las decisiones del mismo.

Delegados

1. Los delegados deben ser residentes (conforme con la ley) y, preferiblemente, ciudadanos del país que representan (adoptado en consideración a los que residen en áreas en donde se habla un solo idioma y cuando los delegados representan dos países o más).

2. Los dos delegados de un país o zona pueden ser miembros de A.A., o uno puede ser miembro de A.A. y el otro un no A.A. quien sirve como miembro de la Junta de Servicios Generales, del Comité de Servicios Generales, o del personal de la Oficina de Servicios Generales.

El Comité de Política, Admisiones y Finanzas recomendó que el otro delegado sea un miembro de la Junta de Servicios Generales o del personal de la Oficina de Servicios Generales y, además, que lleve por lo menos cinco años de sobriedad continua.

3. Los delegados deben tener un conocimiento básico de inglés o español, ya que las sesiones serán conducidas en estos dos idiomas con traducción simultanea.

4. Los delegados deben tener cualidades de líder, un interés sincero en el servicio, capacidad para organizar, un buen conocimiento de A.A. y amor a la Comunidad, y deben disponer del tiempo para asistir a las reuniones de A.A., estar ampliamente informados sobre A.A. en su país o zona. Quizá aún más importante, es que los delegados dispongan del tiempo suficiente como para informar sobre las decisiones tomadas por la R.S.M. y para llevarlas a cabo.

5. Si un país que ha participado en la Reunión de Servicio Mundial anterior no envía un delegado a la siguiente, sin previo aviso, el Comité de Política, Admisiones y Finanzas deberá hacerlo constar por escrito.

6. Se prefiere que cada país o zona envíe dos delegados a la Reunión de Servicio Mundial; no obstante, si un país decide enviar uno sólo, no se le negará la asistencia a éste.

7. Para empezar a participar ne las Reuniones de Servicio Mundial, los requisitos son los mismos que antes: el país debe tener una junta e servicios generales funcionando y/o un centro de distribución de literatura. Los delegados deben ser elegidos o nombrados por la Comunidad o por la junta del país en cuestión, no nombrados por sí mismos.

8. Una zona compuesta de tres países o más puede enviar solamente dos delegados representantes de la misma, y no pueden enviar un delegado para representar únicamente el país en donde el delegado es miembro. El delegado de una zona debe representar a todos los países de la misma. Los delegados de la Reunión de Servicio Mundial presentarán en todos los países de la zona sus informes sobre las acciones y recomendaciones tomadas durante la Reunión de Servicio Mundial.

9. Fue recomendado que no se preparara ningún formulario modelo para solicitar la admisión a la Reunión de Servicio Mundial, y que el procedimiento sea:

a. Las solicitudes deben ser enviadas a la O.S.G. de Nueva York.

b. Las solicitudes a historiales deben ser enviados por la O.S.G. al Comité de Política, Admisiones y Finanzas de la Reunión de Servicio Mundial.

c. Se notifica a los miembros de dicho comité si los dos tercios de los miembros del comité aprueban la solicitud por votación.

d. Los miembros nuevos se pueden presentar en la próxima reunión.

10. con el objetivo de estimular el interés en la Reunión de Servicio Mundial, se sugiere que los delegados, al regresar de la Reunión, presenten un informe a sus juntas y conferencias de servicios generales. Se espera que los delegados presenten informes a tantos grupos e intergrupos como les sea posible, a fin de mantener consciente a los miembros de su participación en los Servicios Mundiales, engendrando así un sentimiento de responsabilidad en la contribución de los gastos de los delegados.

11. El secretario de la Reunión de Servicio Mundial informará a cada país, antes de la elección de los delegados a la misma reunión, sobre la política respecto a la representación y responsabilidad económica de los países participantes, preguntando si desean o no participar en la próxima reunión y si tienen intenciones cumplir con el compromiso y responsabilidad financiera de los delegados. Si los países en cuestión no se ven en la posibilidad de cumplir con dichos compromisos, el Comité de Política, Admisiones y Finanzas considerará cada solicitud individualmente.

Cómo se mantienen las Reuniones de Servicio Mundial

Empezando con la Primera Reunión de Servicio Mundial, en 1969, se ha pedido a cada país que contribuya con los gastos de la Reunión de Servicio Mundial, aportando una cuota fija por cada delegado, y una cantidad adicional según sus posibilidades.

Se ha sugerido también, desde los comienzos, que, si la cuota del delegado no ha llegado a la O.S.G. antes de la fecha señalada, que no se permita participar a los delegados del país en cuestión en la Reunión de Servicio Mundial (esta recomendación nunca se ha puesto en efecto).

Desde los comienzos se ha enfatizado que la junta de servicios generales de cada país tiene la responsabilidad de pagar la cantidad indicada para los gastos de sus delegados, y que éstos bajo ningún concepto deberán pagar sus propios gastos.

En 1969, la cuota de los delegados fue de $200 dólares. La Quinta Reunión de Servicio Mundial, en 1978, recomendó que se aumentara a $700 dólares por delegado para la Sexta Reunión, en 1980.

Cuando se celebra una Reunión de Servicio Mundial fuera de los EE.UU., la Junta de Servicios Generales de EE.UU. y Canadá ha pedido que el país organizador proporcione, con un año de anticipación, un fondo de $1,000 dólares, que será aumentado por las cuotas de los delegados y contribuciones de los otros países participantes; asegurarse que todas las personas que administrarán el dinero sean honestas; que se exijan dos firmas en los cheques, y que se contrate los servicios de un contador o auditor profesional e independiente para la preparación de los estados de cuenta de gastos e ingresos.

El informe de contabilidad de la reunión, en el cual se anotan las contribuciones y cuotas de los delegados, se pone a la disposición de los delegados lo antes posible.

Se ha acordado que todo lo referente a dinero, en relación con la Reunión de Servicio Mundial, sea en dólares americanos.

Comités de la Reunión de Servicio Mundial

Ya que la Reunión de Servicio Mundial se deriva de la experiencia de la Junta y de la Conferencia de Servicios Generales (de EE.UU. y Canadá), y de que ambas funcionan por medio del sistema de comités, la Reunión de Servicio Mundial adoptó el sistema de comités para la consideración de cuestiones de gran importancia. Los comités se reúnen, deliberan y, a veces, toman decisiones que se comunican a la sesión general. Una recomendación de comité puede ser aprobada, rechazada o enmendada después de ser considerada por la sesión general, ya que los comités no constituyen, de ninguna forma, una ›autoridad‹. Se ha notado que un comité compuesto de unas pocas personas permite a una Reunión o Conferencia de Servicio Mundial discutir muchos puntos con bastante detalle, lo que no sería posible si la asamblea, en su totalidad, tuviera que considerar cada punto individualmente.

Como se mencionó anteriormente, la Primera Reunión de Servicio Mundial, en 1969, recomendó que se formaran cuatro comités: Agenda y Admisiones; Finanzas; Literatura y Publicaciones; y Política. Éstos se han reorganizado de la siguiente manera: Agenda; Literatura y Publicaciones; Política, Admisiones y Finanzas; y Trabajando con Otros.

Comité de Agenda

El Comité de Agenda escoge, de entre muchos temas que son posibles, los que se discutirán en la Reunión de Servicio Mundial. Dicho comité sugiere que se sometan temas seis meses antes de la fecha de la Reunión, y que cualquier tema que se someta después de esta fecha límite se discuta en una sesión de compartimiento de la Reunión de Servicio Mundial.

Comité de Política, Admisiones y Finanzas

Este comité desempeña varias funciones que se relacionan las unas con las otras. Por ejemplo, todas las solicitudes para admisión a la Reunión de Servicio Mundial se relacionan con asuntos económicos y de política; por lo tanto, estas solicitudes son examinadas por este comité.

Además, este comité considera asuntos de significación económica en general, por ejemplo: a) examina las recomendaciones a la Reunión de Servicio Mundial que tienen que ver con las finanzas; b) hace recomendaciones nuevas, si es necesario, durante las presentaciones de la Reunión; c) estudia los métodos para financiar la Reunión.

El Comité de Política, Admisiones y Finanzas considera todo asunto que se relacione con la política de la Reunión de Servicio Mundial y sus comités.

Comité de Literatura y Publicaciones

Ningún comité de la Reunión de Servicio Mundial está tan ocupado como éste, porque la literatura es uno de nuestros métodos principales para llevar el mensaje de A.A. al alcohólico que aún sufre. Uno de los objetivos de este comité es contribuir a la elaboración de un sistema uniforme y flexible de publicación, sin problemas, de la literatura de A.A. Antes de elaborar un sistema así, har que responder a varias preguntas que se refieren a los objetivos, las áreas geográficas, el lenguaje, las finanzas y otros asuntos. El comité de Literatura y Publicaciones discute sobre todos estos asuntos.

Comité Trabajando con Otros

ste comité, que se creó según una recomendación de la Reunión de Servicio Mundial de 1976, celebró su primera reunión en Finlandia, en 1978. Se ocupa de llevar el mensaje por medio de la información pública, el trabajo en centros de tratamiento y cárceles, y la cooperación con miembros de la comunidad profesional.

Los miembros de estos comités se eligen por sorteo; se hace todo lo posible para procurar que las distintas regiones geográficas sean representadas equitativamente, y que sirvan en cada comité delegados nuevos en proporción con los antiguos, para asegurar la continuidad. Cada comité elige un coordinador que sirve hasta la próxima Reunión de Servicio Mundial, en la que, justo al comienzo, se elige de entre los nuevos delegados un coordinador nuevo que entra en funciones inmediatamente.

Un resumen de las recomendaciones de las Reuniones de Servicio Mundial anteriores se puede obtener, a petición, en la Oficina de Servicios Generales de Nueva York: P.O. Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163.

Reseñas

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Primera Reunión de Servicio Mundial — 1969 — Nueva York, N.Y.

La Primera Reunión Mundial de Servicios se convocó en el Salón Este del Hotel Roosevelt, en la ciudad de Nueva York, entre el 9 y el 11 de octubre de 1969. Asistieron 27 delegados de 16 países. Los delegados, algunos de los cuales fueron los fundadores de A.A. en sus respectivos países, fueron:

  1. Australia — Berenice F. y Ernest L.
  2. Bélgica — Adolph V. y Andries van Staen (no alcohólico).
  3. Colombia — Arturo E.
  4. Costa Rica — Roberto S.
  5. Inglaterra — W.D. (Wick) W. y Alan B.
  6. Finlandia — Johan T. y Veikko K.
  7. Estados Unidos y Canadá — Warren S. y Charles (Chuck) D.
  8. Europa de habla alemana — Quenter B. y Dr. Walther Lechler (no alcohólico).
  9. Europa de habla francesa — Jacques A. y Roger P.
  10. Guatemala — Gustavo E.
  11. Holanda — Piet de W. y Hans K.
  12. México — Antonio H. y Jorge M.
  13. Nueva Zelanda — Irvan T. y Ian M.
  14. Noruega — Haakon C. y Erling N.
  15. Sudáfrica — Glen B. y Andries K.

Se incluyeron para la votación a: Bill W., Dr. Jack Norris (Presidente de la Junta de Servicios Generales), Bob H. (Gerente General de la Oficina de Servicios Generales y Presidente de Alcoholics Anonymous World Services, Inc.). Midge M. (del personal de la O.S.G.) fue el secretario y coordinador de la Primera Reunión de Servicios Generales. A causa de la naturaleza informal de esta reunión inicial, participaron, así mismo, todos los miembros del personal de la O.S.G. y del Grapevine, y la mayoría de los custodios estuvieron también involucrados.

El tema de la reunión fue »Nuestro bienestar común«. Los delegados y sus esposas se reunieron para un recibimiento y registro el miércoles por la noche en el Roosevelt. A la mañana siguiente hubo una visita guiada por la O.S.G. y Grapevine, entonces sito en la 305 East 45th Street. La sesión general de apertura comenzó el jueves a las 10:45 a.m., con salutaciones del Dr. Norris. La agenda para los tres días siguientes completos fue dividida en segmentos dedicados a estructura, finanzas, publicación, servicios y juntas de servicios generales. Cada segmento comenzó con una explicación de cómo ese tema funcionaba en Norteamérica, después de lo cual cada delegado informó sobre cómo el mismo operaba en su país. Después los delegados se reunieron en pequeños grupos de mesas de trabajo para discutir y compartir sus experiencias respecto al tema. Hubo tiempo como para permitir a Bill W. algunas reminiscencias históricas y algunos intercambios de los delegados de EE.UU. y Canadá sobre actividades de servicios generales, tanto en el nivel de áreas como en el de la Conferencia.

Se realizó una comida inaugural el jueves por la noche, seguida por una reunión de A.A. presidida por Warren S. (delegado de EE.UU. y Canadá). Los oradores fueron Gustavo E., de Guatemala, seguido por Bill y Lois. en la sesión final de evaluación del sábado por la tarde, los delegados coincidieron unánimemente en que la Primera Reunión Mundial de Servicio había valido la pena y aprobaron la idea de realizar futuras reuniones. Para la próxima reunión, la elección recayó unánimemente en Nueva York, la que acordaron sería tres años después. Sin embargo, ellos estimaron que si fuese factible, deberían realizarse futuras reuniones en otras áreas del mundo. Aceptaron el principio de, en el futuro, elegir delegados en forma rotativa, pero dejando la implementación efectiva a juntas y oficinas individuales. Finalmente, los delegados recomendaron la formación de cuatro comités para conducir los aspectos de la Reunión de Servicio Mundial hasta la realización de la próxima. Estos fueron: Política y Finanzas; Agenda; Administraciones; y Literatura y Publicaciones; con miembros a ser elegidos por sorteo, con énfasis en la distribución geográfica.

Todos los procedimientos de la Primera Reunión de Servicio Mundial (presentaciones, informes y charlas) fueron preservados en forma mimeografiada —una valiosa fuente histórica—. El único informe impreso, no obstante, fue la edición de aniversario de 1969 del Box 4-5-9, bajo el epígrafe general »El lenguaje del corazón escuchando alrededor del mundo«. Midge M., escribiendo a los delegados en noviembre, decía: »No es posible expresar adecuadamente con palabras el maravilloso sentimiento de amor y unidad que existió entre todos nosotros«.

Segunda Reunión de Servicio Mundial — 1972 — Nueva York, N.Y.

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Cuando se realizó la 2ª R.S.M., entre el 5 y el 7 de octubre de 1972, nuevamente en el Hotel Roosevelt, Bill W., quien había originado el concepto, ya no estaba presente: había fallecido 20 meses antes. Sin embargo, con el tema »Nuestro propósito fundamental«, este conjunto de 29 delegados de 16 países siguió el mismo formato original de la Primera Reunión, con los mismos participantes de la O.S.G. de Nueva York; la secretaria y coordinadora fue Beth K. Además de compartir el mismo tema de áreas que sus predecesores, los delegados a la 2a. R.S.M. se remitieron a la organización y procedimientos de la Primera Reunión de Servicios. Desde entonces las recomendaciones resultantes han sido seguidas con algunas modificaciones.

Se determinó, por ejemplo, que la R.S.M. debía realizarse cada dos años, que los delegados sirvan por un término de cuatro años (previendo que aproximadamente la mitad serían siempre experimentados, mientras que la otra mitad serían nuevos); y que los observadores no participarían. Las funciones y responsabilidades de los nuevos comités de la R.S.M. fueron escritas y se estableció un procedimiento de futuras reuniones rotativas. Fue seleccionado un comité local y su recomendación fue que Inglaterra debía ser el lugar de encuentro para 1974, con »…México y Finlandia como segunda y tercera opciones«. La Junta de Servicios Generales de EE.UU. y Canadá reafirmó su deseo de suscribir la 3ª R.S.M., prescindiendo del lugar, y continuaría proveyendo entre reuniones trabajo del personal, así como asistencia administrativa en el lugar, si fuera solicitada por el país invitado. Los países participantes continúan siendo responsables de las cuotas de los delegados (además de contribuciones adicionales directas en lo posible).

Los puntos nuevos de la agenda incluían una presentación y discusión sobre las relaciones con profesionales y una presentación y mesa de trabajo sobre el anonimato. Una vez terminada la 2ª R.S.M., tuvieron lugar tres actividades que hicieron memorable el evento, especialmente para los delegados. Sucedió que la »Cena del cumpleaños de Bill W.«, patrocinada por el Intregrupo de Nueva York, se realizó el 7 de octubre, de modo que los delegados fueron invitados a sentarse en las gradas con las banderas de su país delante de ellos, en el magnífico salón de baile del Hotel Hilton. Para muchos de los delegados, ésta fue una de las reuniones más grandes a que asistieron en A.A. Lois W. estuvo presente para leer el último mensaje de Bill y dirigió la ceremonia de las velas. Al delegado de Irlanda se le pidió que leyera el preámbulo en Galés, y los delegados de Australia, Inglaterra, Suecia y Colombia compartieron brevemente sus historias personales. Para la audiencia de casi 2,000 miembros y amigos de A.A., como para los participantes, fue profundamente conmovedor.

Al día siguiente, domingo, los custodios de la junta de EE.UU. y Canadá ofrecieron un almuerzo en el Hotel Roosevelt para los delegados a la R.S.M. —la única ocasión en que los dos grupos tuvieron oportunidad de encontrarse e intercambiar ideas—. Inmediatamente después, una vagoneta colmada de delegados y de sus esposas viajaron a Steeping Stones, la casa de Bill y Lois en Bedford Hills, Nueva York, para verla con Lois y disfrutar de un refresco de media tarde. Los visitantes se conmovieron con la experiencia de ver el ›escondite‹ de Bill conocido como Wit‹s End, el estudio donde elaboró muchos de sus pensamientos y escritos, y la colección de sus recuerdos. La última experiencia conjunta de los delegados fue juntar manos y voces, mientras Lois los dirigía, en la Oración de la Serenidad.

Los países representados en la 2ª R.S.M. fueron los mismos de la primera (excepto que participó Irlanda; no lo hizo Holanda; y Nicaragua representó a Centroamérica en lugar de Guatemala y Costa Rica). Los delegados fueron:

  1. Australia — Edward (Ted) G. y Berenice F.
  2. Bélgica — André M. y Andries van S.
  3. Colombia — Héctor T. y Alberto C.
  4. Inglaterra — Gordon W. y Bill S.
  5. Finlandia — Veikko K. y Kalervo S.
  6. Estados Unidos y Canadá — Shirley S. y Ben P.
  7. Europa de habla alemana — Margret K. y Dr. Walther Lechler (no alcohólico).
  8. Europa de habla francesa — Charles A. y Mireille R.
  9. Irlanda — Frank McA. y Anthony (Tony) B.
  10. México — Jorge M. y Adalberto L.
  11. Nueva Zelanda — Tom P. y H. A. (Snow) C.
  12. Nicaragua — Juan D.
  13. Noruega — Arne P. y Hans K.
  14. Sudáfrica — Geoff R. y Bill S.
  15. Suecia — Inga-Britt S. y Karl N.
Tercera Reunión de Servicio Mundial — 1974 — Londres, Inglaterra

La 3ª R.S.M. se llevó a cabo en el Hotel Gloucester, en Londres, Inglaterra, desde el martes 16 de octubre hasta el viernes 18 de octubre de 1974. Aunque Waneta N. —miembro del personal de la O.S.G. de Nueva York— fue secretaria de la reunión y coordinó la planificación y la organización, la Junta de Servicios Generales para el Reino Unido fue la anfitriona y la Oficina de Servicios Generales en 11 Redcliffe Gardens, supervisado por Bill S., proveyó la taquígrafa local y el apoyo administrativo. Se proveyó personal adicional para Waneta, Betty L. y Niles P. (ayudante del Gerente General de la O.S.G., quien ha hecho varios viajes en nombre de A.A. a muchos países). Estos tres fueron a Londres dos semanas antes, y Niles P. permaneció para colaborar con la O.S.G. del Reino Unido en el informe final de la 3ª R.S.M.

Alcohólicos Anónimos en 19 países fue representado por 33 delegados. Argentina estuvo presente por primera vez. Para las R.S.M. de 1969 y 1972, la Conferencia de Servicios Generales de EE.UU. y Canadá seleccionó nombres entre sus miembros delegados por sorteo para actuar como delegados de la R.S.M. En 1974, conforme a una recomendación de que los delegados sean de las Juntas de Servicios Generales o de las O.S.G. de cada país, se decidió enviar dos custodios.

Los delegados reunidos en Londres fueron:

  1. Argentina — María Marta L. y Héctor G.
  2. Australia — Dr. Bill Spence (no alcohólico) y Edward (Ted) G.
  3. Bélgica — Jeroom B. y Dr. Andre Masschelein (no alcohólico).
  4. Colombia — Héctor T. y Dr. Guillermo Zuleta (no alcohólico).
  5. Estados Unidos y Canadá — Dr. John Norris (no alcohólico) y Don A.
  6. Europa de habla alemana — Rev. Rolf Schreiter (no alcohólico) y Margret K.
  7. Europa de habla francesa — Finn Rolf P. y Mireille R.
  8. Finlandia — Niilo T. y Kalervo S.
  9. Guatemala — Humberto R.
  10. Honduras — Rodolfo M.
  11. Inglaterra — Roonie H. y Gordon W.
  12. Irlanda — E.R. (Ted) G. y Anthony (Tony) B.
  13. México — Raymundo C. y Adalberto L.
  14. Nicaragua — Juan D.
  15. Noruega — Hans F. y Hans K.
  16. Nueva Zelanda — Tom Pullar y Hugh (Monty) M.
  17. Sudáfrica — Anton S. y Mike T.
  18. Suecia — Ulf T. e Inga-Britt S.

Roonie H., Presidente de la Junta de Servicios Generales del Reino Unido, actuó también como Presidente de la 3ª R.S.M., dando la charla de bienvenida y de despedida al grupo. Inga-Britt dio una conmovedora charla en la que también remarcó el hecho de que los anfitriones ingleses habían solicitado cortesmente a Suecia un orador para la primera R.S.M. a realizarse fuera de los Estados Unidos. Con el tema »Compartiendo«, la agenda de la reunión dedicó un tiempo considerable a las comunicaciones. En un segmento sobre comunicaciones internas, Roonie H. hizo una presentación sobre el valor de las revistas de A.A., tales como The A.A. Grapevine en los EE.UU., Share en Inglaterra; Héctor T., de Colombia, lo hizo en el sentido de que las oficinas de servicios generales buscaban comunicación con los grupos; y Margret K., de Europa de habla alemana, habló sobre las conferencias y convenciones como medios de comunicación. En las mesas de trabajo que siguieron, en pequeños grupos, los delegados trataron estos tópicos. En un segmento sobre comunicaciones externas, hicieron presentaciones Andre M., de Bélgica, sobre cómo trabajar con la comunidad profesional; por Australia, Ted G. habló sobre información pública y el trabajo en hospitales e instituciones; el Dr. Norris habló sobre cómo A.A. puede cooperar con el programa ocupacional del alcoholismo. Esto también fue seguido por mesas de trabajo para discutir los temas con mayor profundidad.

Finalmente, las comunicaciones entre países fue el tema de tres mesas de trabajo especiales, formadas según el idioma y/o consideraciones geográficas: una para países europeos, una segunda para los países de habla española y una tercera para todos los países de habla inglesa. Este plan dio pruebas de ser tan productivo que fue el distintivo de todas las R.S.M. futuras.

También repetida en todas las R.S.M. siguientes es la »Declaración de propósitos«, un significativo logro de la 3ª R.S.M.

»El principio fundamental de la Reunión Mundial de Servicios es la misma que la de toda actividad de A.A.: llevar el mensaje a todo alcohólico que todavía sufre, cualquiera sea la parte del mundo en que esté, sea cual fuere su idioma. La Reunión de Servicios Mundiales busca maneras y medios para lograr este fin, sirviendo como un foro para compartir la experiencia, fortaleza y esperanza de los delegados que se reúnen cada dos años de todas partes del mundo. Puede también representar una expresión de la conciencia del grupo sobre bases mundiales.

La experiencia nos enseñó que organizarnos en una estructura sana nos permite desarrollar y transmitir nuestros servicios más eficazmente. La Reunión de Servicios Mundiales estimula la planificación de estructuras de servicios sanas acorde con las necesidades y capacidades de varios países y de las exploraciones para expandir el servicio de A.A. para llegar al alcohólico a través de la comunicación interna, distribución de literatura, apadrinamiento, información pública, relaciones comunitarias y trabajo institucional.«

Los delegados acordaron unánimemente que de manera alternada la Reunión de Servicio Mundial debería ser en Nueva York. Esto daría a cada delegado una oportunidad de visitar al personal y las oficinas de Nueva York, así como visitar al personal y las oficinas en otro país del mundo. No obstante, observaron que dado que las acciones de una R.S.M. no están limitadas a la siguiente, cada reunión futura continuará con la elección de la sede para la sucesiva.

Tanto en el Comité de Literatura y Publicación como en la reunión plenaria se discutió el problema de la literatura para Centroamérica; especialmente seis países con un idioma común tratando de establecer operaciones para la publicación, pero sin los recursos financieros; los miembros de A.A. deberán hacerse cargo de tales operaciones. Los delegados de Escandinavia manifestaron que sus O.S.G. cooperan combinando sus órdenes de impresión para ahorrar. Luego cada O.S.G. paga el mismo precio unitario e igualmente vende al mismo precio unitario a los grupos en su propia área de distribución. Los delegados centroamericanos explicaron que los sentimientos nacionalistas en sus territorios, aún entre los A.A., es un obstáculo pero ellos tratarían de lograr los medios para una mayor cooperación en asuntos de literatura.

El viernes al mediodía, siguiendo los comentarios de clausura del presidente, Gordon W. —el delegado saliente del Reino Unido— cedió simbólicamente su responsabilidad a María Marta, de Argentina, el país de admisión más reciente. María Marta respondió en parte a la emotiva despedida de Gordon:

»Estamos viviendo en un mundo lleno de odio, violencia, miedo y egoísmo. Sin embargo hemos triunfado olvidando todo esto. Durante dos días hemos trabajado en un atmósfera de paz, tratando con generosidad de resolver nuestros problemas y aquellos de otros con el verdadero espíritu de A.A. Pueda Dios, como cada uno de nosotros lo entiende, ayudarnos a mantener siempre con nosotros este don precioso.«

El viernes, después del almuerzo, la mayoría de los delegados fueron a Selsey-on-Sea, donde se reunieron con alrededor de 800 alcohólicos y sus familias, en la 19ª Convención Anual de Inglaterra y Gales. El fin de semana incluyó una sesión de sábado por la tarde, durante la cual seis de los delegados contaron sus historias personales. En esta convención, los delegados de la R.S.M. fueron los huéspedes de la Junta de Servicios Generales del Reino Unido.

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